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miércoles 3 de enero de 2007

Hace diez minutos que ya es lunes. Terminé de ver una mediocre (pero aún así divertida) película en la tele y, sentado frente a la computadora escuchando The Magic Numbers, sentí que tenía que hacer algo. Me pasa a veces, cada tanto. Siento la necesidad de producir algo. Hay veces en que termino dibjuando, pero es un tanto frustrante porque no creo ser un muy buen dibujante. Otras veces escribo, y no es que considere que en esto soy muy bueno pero se me da un poco más fácil, me parece... El punto es que aquí estoy, otra vez frente al Word.
Hace mucho tiempo que no escribía nada. Meses. Este blog no se actualiza hace demasiado tiempo e incluso mientras escribo esto no sé cómo voy a arreglármelas para postear esto, teniendo en cuenta unos problemas técnicos que me impiden tener acceso a internet... Bueno, en realidad es tan sencillo como que mi PC no está conectada y la única forma que tengo de postear en el blog es llevando lo que escribí a un cyber en un diskette... pero mi diskettera no funciona! Bueno, supongo que tendré que comprar una, igual no son tan caras.
Muchísimas cosas pasaron en mi vida en este tiempo, muchas cosas cambiaron. Dentro de mí muchas cosas cambiaron.
Hace cinco meses conseguí trabajo de cajero en un supermercado. Eso ya por sí sólo es un cambio importante. De repente tenía una responsabilidad, dinero propio y la extraña sensación de ser el integrante de mi familia con el ingreso más grande y por ende el que puede hacer la diferencia cuando se necesita comprar o pagar algo. Para alguien que aguantaba un mes o más con veinte pesos y siempre dependía de los demás para todo, eso es un enorme cambio.
La paso muy bien en mi trabajo, lo disfruto, me gusta.
Es extraño porque, como la mayor parte de los que buscan trabajo (por lo menos a mi edad), me anoté en esa empresa como en un montón más, sin discriminar demasiado entre los puestos ofrecidos. Estuve cerca de convertirme en empleado de la gran industria de las hamburguesas en tres oportunidades (realmente, fui contactado por las tres cadenas de hamburgesas pero gracias a Dios no tuve suerte), encargado del bar de una estación de servicio y hasta guardia de seguridad (realmente cada vez que pienso en esa posibilidad me parece bastante ridícula, pero cuando uno lo necesita...). Y sin embargo encontré inesperadamente un trabajo que me gusta y en el que quisiera progresar.
Hasta ahí todo bien, pero más cosas sucedieron. Mi familia y yo tuvimos que mudarnos del departamente que habitamos por diez años y el barrio en que vivimos por más de quince. Eso no fue nada bueno para mí. No es que el barrio fuera muy lindo o que me costar dejar el departamente, a decir verdad todo eso no me importó ni un poco. Lo que sucedía era que había alguien en ese barrio a quien yo estaba sumamente atado y tenía mucho miedo de perderla o de que por lo menos las cosas cambiaran mucho debido a la distancia. Yo era consciente de que si eso pasaba iba a sufrir y sencillamente tenía miedo. Pero no había forma de evitar la mudanza y tanto ella como mis padres me convencieron de que todo iba a estar bien, igual que antes. Bueno, fui un tonto al convencerme porque obviamente nada fue igual. La pasé muy mal durante un mes, realmente mal, hasta que llegó un punto en que sentía que no tenía nada, que no me quedaba nada por lo que luchar. Y fue justo en ese momento en que conocía a alguien que me cambió todas las perspectivas. Sé que suena armado, "claro, justo cuando ya no tenía más esperanzas aparece el ángel salvador, ¿de qué película o novela te lo robaste?". Bueno, pero les juro que es la verdad. Cada día me sentía peor y justo en esa semana en que todo iba velozmente cuesta abajo apareció ella. Y con su confianza me hizo sentir especial otra vez. Y con su humor me hizo sonreír. Y con sus palabras me hizo entender que tenía que seguir adelante, que esta era mi oportunidad de decidir qué hacer con mi vida. Me mostró que vale la pena arriesgarse porque el único que está acabado es el que se echa en el suelo y se queda ahí vencido y sin ánimo para intentar nada. Y ya lo creo que me convenció... Estoy a punto de tomar un riesgo...
[Esto fue escrito hace más de un mes. "El riesgo" ya fue tomado y el resultado... bueno, otro día les cuento, capaz...]

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